Lesiones cerebrales en caídas y accidentes de bici: qué pasa dentro de la cabeza y qué consecuencias puede tener

Las lesiones en la cabeza están entre las consecuencias más graves de los accidentes de bici y las caídas. La cabeza es una de las partes del cuerpo que más se lesionan en los accidentes de bicicleta, y las lesiones en la cabeza son la causa más frecuente de muertes y de secuelas permanentes. En este artículo te explicamos qué ocurre en el cerebro durante una caída, qué tipos de lesiones cerebrales existen y qué consecuencias pueden tener.

1. Cómo está «colocado» el cerebro dentro de la cabeza

El cerebro es un órgano blando, más o menos con la consistencia de un flan. En un adulto pesa entre 1,3 y 1,4 kg y está dentro del cráneo, rodeado de líquido cefalorraquídeo. Este líquido amortigua las pequeñas sacudidas del día a día.

Pero en una caída la cabeza se detiene en fracciones de segundo. El cráneo se para, mientras que el cerebro, por inercia, sigue moviéndose y choca contra la parte interior del cráneo. A menudo rebota después contra el lado contrario. Los médicos lo llaman lesión por golpe-contragolpe (coup-contrecoup).

2. Dos tipos de fuerzas: rectas y de rotación

  • Las fuerzas lineales aparecen cuando la cabeza golpea algo de forma recta. Pueden causar sobre todo fracturas (fractura craneal) y contusiones en el punto del impacto.
  • Las fuerzas de rotación aparecen cuando la cabeza gira bruscamente durante el impacto, por ejemplo en un golpe oblicuo. El cerebro se retuerce y sufre cizallamiento, es decir, se deforma de manera que sus distintas capas se desplazan unas respecto a otras. Los estudios muestran que precisamente estas fuerzas de cizallamiento son una de las principales causas de las conmociones cerebrales y de los daños en fibras nerviosas y vasos sanguíneos.

Importante: en una caída, el hueso del cráneo puede quedar totalmente intacto mientras el cerebro se lesiona por las fuerzas de rotación.

3. Fractura craneal y lesión cerebral: no son lo mismo

Una fractura craneal es una rotura del hueso del cráneo. Indica que el impacto ha sido muy fuerte y puede ser peligrosa, por ejemplo si hay fragmentos de hueso que se hunden hacia dentro o si se dañan vasos sanguíneos. Sin embargo, muchas fracturas craneales simples se curan bien.

Un traumatismo craneoencefálico (TCE), en cambio, es una lesión del propio cerebro. Puede producirse con o sin fractura. Los médicos lo dividen, a grandes rasgos, en tres niveles de gravedad:

  • Leve (TCE leve), que normalmente se conoce como conmoción cerebral
  • Moderado
  • Grave, a menudo con pérdida de conocimiento prolongada y alto riesgo de secuelas permanentes

4. Los tipos más importantes de lesiones cerebrales

Conmoción cerebral (commotio cerebri)

Es la lesión cerebral más frecuente. El cerebro se sacude y las neuronas «pierden el ritmo». En una radiografía o un TAC muchas veces no se ve nada. Síntomas típicos: dolor de cabeza, mareo, náuseas, pérdida de conocimiento breve o lagunas de memoria, sensibilidad a la luz, sensación de estar «en una nube».

Contusión cerebral (contusio cerebri)

Aquí se lesiona el propio tejido cerebral: aparecen pequeñas hemorragias e hinchazón, a menudo en el punto del impacto y en el lado contrario.

Hemorragias cerebrales

  • Hematoma epidural: sangrado entre el hueso del cráneo y la duramadre (la membrana dura que envuelve el cerebro), frecuente tras una fractura craneal. Es traicionero: la persona puede sentirse bien al principio y empeorar rápidamente en cuestión de horas.
  • Hematoma subdural: sangrado por debajo de la duramadre. Suele producirse por fuerzas de rotación, porque se rompen las finas «venas puente» que unen el cerebro con sus membranas.

Lesión axonal difusa (LAD)

El cerebro está formado por miles de millones de neuronas conectadas entre sí por fibras largas (axones), como los cables de una red gigantesca. Con fuerzas de rotación fuertes, estos cables se estiran demasiado o se rompen, y además en muchos puntos a la vez. Esta lesión suele ser difícil de ver en las pruebas de imagen, pero puede tener consecuencias graves y duraderas.

5. Señales de alarma después de una caída

Después de cualquier golpe en la cabeza, la regla es: mejor ir al médico una vez de más que una de menos. Llama inmediatamente al número de emergencias (112) si hay:

  • pérdida de conocimiento, aunque sea breve
  • dolor de cabeza que va a más, vómitos repetidos
  • confusión, cansancio fuera de lo normal, dificultad para mantenerse despierto
  • pupilas de distinto tamaño, problemas de visión
  • hormigueo o debilidad en brazos o piernas, problemas para hablar
  • convulsiones
  • salida de líquido transparente o sangre por la nariz o los oídos

Aunque te encuentres bien: si sospechas que tienes una conmoción cerebral, no vuelvas a montar en bici ni hagas deporte ese mismo día, y que te vea un médico.

6. Posibles consecuencias: a corto y a largo plazo

La mayoría de las conmociones cerebrales leves se curan con reposo en unos días o pocas semanas. Pero en algunas personas los síntomas duran más.

A corto plazo

  • dolor de cabeza, mareo, cansancio
  • problemas de concentración y de memoria (en clase, en el trabajo)
  • irritabilidad, cambios de humor, problemas para dormir

A largo plazo

  • Síndrome posconmocional: síntomas que duran de semanas a meses
  • problemas permanentes de memoria, atención y planificación
  • cambios de personalidad, depresión, trastornos de ansiedad
  • epilepsia (crisis convulsivas) tras lesiones graves
  • en los TCE graves: parálisis, trastornos del lenguaje, dependencia de cuidados

El riesgo de que se repita

Un cerebro que todavía no se ha recuperado es más vulnerable. Una segunda lesión poco después de la primera puede tener consecuencias especialmente graves (síndrome del segundo impacto, descrito sobre todo en adolescentes). Además, los golpes repetidos en la cabeza a lo largo de los años se relacionan con enfermedades cerebrales a largo plazo, como la encefalopatía traumática crónica (ETC).

7. Por qué los adolescentes deben tener especial cuidado

El cerebro sigue desarrollándose hasta más o menos los 25 años. En niños y adolescentes, la recuperación tras una conmoción cerebral suele tardar más que en adultos. Por eso es aún más importante llevar un buen casco, ir al médico después de cualquier golpe en la cabeza y hacer una pausa completa antes de volver a la bici o al deporte.

8. ¿Qué protege?

Los estudios lo dejan claro: llevar casco de bici reduce mucho el riesgo de lesiones en la cabeza. Una gran revisión (Olivier & Creighton, 2017) encontró que quienes llevaban casco tenían aproximadamente la mitad de riesgo de sufrir lesiones en la cabeza y alrededor de dos tercios menos de riesgo de lesiones graves y mortales en la cabeza.

Como muchas lesiones cerebrales se producen por fuerzas de rotación y no solo por golpes rectos, la investigación se centra cada vez más en cascos que también reducen la energía de rotación. Cómo lo hace 720 con HexaGo® te lo explicamos en el artículo «HexaGo® vs. casco clásico: cómo un casco protege el cerebro».

Aviso: este artículo es información de 720 Protections para sus clientes y no un texto médico. Tiene fines informativos generales y no sustituye el consejo, el diagnóstico ni el tratamiento médico. Ante cualquier lesión en la cabeza, acude siempre a un profesional sanitario.

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HexaGo: Doble protección

Según la normativa europea que rige la homologación de los cascos de bicicleta, el valor de aceleración que un casco no puede superar es de 250 g. La fuerza g es la aceleración transmitida a la cabeza en el momento de un impacto. Para superar las pruebas exigidas por la normativa europea, el casco no debe transmitir a la cabeza una fuerza superior a 250 g (equivalente a 1500 kg). De media, la energía transmitida por los cascos de bicicleta es de aprox. 171 g (datos de Folksam).

La energía transmitida por un casco de 720 Protections es de solo 111 g.

Los cascos de 720 Protections ofrecen, por tanto, más del doble de protección que la norma EN.

Si quieres saber cómo se prueban los cascos de bicicleta, ve a la sección específica

HexaGo®: Protección rotacional integrada

En caso de accidente, el impacto no suele producirse simplemente en línea recta (por ejemplo, una caída perfectamente vertical), sino que suele tener un carácter rotacional. En el momento en que la cabeza golpea el suelo, no solo se genera la fuerza en una dirección precisamente definida, sino que se produce automáticamente un movimiento de rotación. La cabeza sufre así un impacto de rotación, exponiendo el cerebro a un mayor riesgo de lesión.

La estructura de nido de abeja HexaGo® también es capaz de absorber mejor la fuerza del movimiento de rotación, acompañando la cabeza del ciclista durante todo el impacto y distribuyendo la fuerza del impacto por las paredes celulares hexagonales HexaGo®. HexaGo® disminuye la aceleración del impacto tanto mediante el deslizamiento de la propia estructura dentro de la carcasa como mediante la deformación gradual de la estructura, lo que permite limitar al máximo el riesgo de lesiones en la cabeza y de conmoción cerebral.

Por esta razón, nuestros cascos no necesitan ninguna tecnología de apoyo adicional.